Impuesto a las Ganancias: ¿Quiénes son realmente “los que más tienen”?

La necesidad de un verdadero debate. Las deducciones como escalas subieron 44% en 2020 respecto a 2019, casi 10 puntos por debajo de la inflación

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En un viernes frenético (proyecto para gravar los grandes patrimonios de por medio), diversas fuentes periodísticas señalaron que el gobierno estaría analizando enviar una reforma tributaria al congreso, que, entre otras cuestiones, preveía aumentar la alícuota del Impuesto a las Ganancias de las personas humanas, llevando la tasa máxima del 35% al 41%.

Desmintiendo estas versiones, desde el Ejecutivo indicaron que “no se estudia modificar la escala de cuarta categoría". Agregando que "La reforma bajo análisis, busca ampliar la base imponible de los impuestos progresivos y apuntará a que paguen más los que más tienen"

Más allá de estas distintas versiones sobre una enésima reforma tributaria, uno no puede dejar de preguntarse en estos casos, cuando se refieren a “los que más tienen” ¿De quienes se está realmente hablando”

Un aspecto fundamental que incide en el Impuesto a las Ganancias que pagan las personas humanas, y que da cuenta de quienes son “los que más tienen” es la Tabla del artículo 90 de la ley del Impuesto a las Ganancias.

Esta famosa tabla, es la que determina la alícuota que se aplica sobre las ganancias (después de descontar las deducciones personales y generales) y posee el carácter progresivo, es decir, que en la medida que aumenta la ganancia, aumenta el porcentaje a aplicar. Para ser más claros, en el año 2019 dicha tabla tuvo los siguientes valores:

Es decir que para el 2019 “los que más tienen” son aquellos cuya ganancia neta (después de deducciones generales y personales) ascendió a $528.636,91 anuales.

Pero también sería bueno saber cómo se han ido actualizando estos valores, que, en definitiva, determinan cuando una persona pasa a tener una mayor gravabilidad de este impuesto.

Tanto los valores de las deducciones, como las escalas de la tabla se actualizan desde el período 2018, según la evolución del índice Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte).

Por aplicación de este índice, estos valores aumentaron en el 2020 un 44% respecto al 2019, casi 10 puntos por debajo de la inflación del año 2019 que fue superior al 53%.

¿Y en los años anteriores?

Entre 2002 y 2017 los importes de la tabla del artículo 90 se actualizaron en un 100%, siendo que la inflación de dicho período acumulado superó los 1.400%.

A esto, debe agregarse que en los últimos años se han visto restringidos los valores que se pueden descontar los trabajadores por vínculos familiares, ampliando la base del impuesto.

Analizando esta información, se puede observar como un impuesto que en sus inicios intentaba apuntar efectivamente a “los que más tienen”, se convirtió en un tributo de aplicación generalizada a casi todo el universo de los trabajadores, producto de que las deducciones admitidas y la tabla del impuesto se mantuvieron a valores fijos durante años, ignorado los ajustes salariales que se produjeron a lo largo del tiempo, intentando palear el efecto de la inflación.

Como si fuese poco, un reciente estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) mostró que un asalariado formal en Argentina debe trabajar este año entre 181 y 214 días para cumplir con todas sus obligaciones tributarias.

La necesidad de una seria reforma fiscal es innegable, solo resta esperar que esta nueva reforma tenga el debate y la continuidad que se merece el sistema tributario.

(*) Lucía Senor es contadora, especialista en Derecho Tributario en ISL Contadores.

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